lunes, 30 de julio de 2007

La Dinamica de la Precarización Laboral

"OBSERVACIONES SOBRE LA EVOLUCIÓN DEL MERCADO DE TRABAJO
ARGENTINO EN LAS ÚLTIMAS TRES DÉCADAS"

Marco Kofman /Julio de 2007

La precarización de los trabajadores argentinos, a través de la reducción constante
del nivel de salarios reales, del incremento del desempleo, el sobreempleo y el subempleo, el empleo sin registrar, etc., es un fenómeno que se ha expandido y profundizado constantemente durante los últimos treinta años. Las causas principales
tienen su origen en la transformación mundial producida en el modo de acumulación
capitalista y en la forma específica en que, a través de las elites dominantes, dicha
transformación se inserta en nuestra economía.
El capitalismo ya no podía combinar altas tasas de ganancia con pleno empleo y consumo masivo. Los salarios se habían incrementado a escala mundial y el costo
de las materias primas se había elevado notoriamente. La necesaria transformación
llegaría de la mano de la microelectrónica y la diferenciación del consumo y, además
de modificar el papel desempeñado por los trabajadores, transformaría también, el rol
de los países periféricos.
En nuestro país el resultado fue un nuevo régimen económico que, con los intereses
volcados al exterior, sólo ve al salario como un costo de producción y no como
un factor de demanda. En estas condiciones, el nivel salarial y en general, el bienestar de la clase-que-vive-del-trabajo, sólo dependerá de la correlación de fuerzas entre los trabajadores y el capital. Los instrumentos con los que cuenta el capital en esta “puja distributiva” abarcan desde la dirección misma del Estado, sus órganos legislativos y sus cuerpos represivos, hasta la utilización de las crisis económicas como mecanismo para disminuir los ingresos de los trabajadores. A su vez, la precarización se convierte ella misma en un instrumento del capital que la utiliza como herramienta disciplinante.
La fuerza de estos instrumentos, sumada a la pérdida del poder negociador de la clase
trabajadora, resultado de la combinación de la feroz represión al sindicalismo clasista durante la dictadura militar, la expansión del empleo sin registrar y la falta de conciencia sobre su situación por parte de los trabajadores más jóvenes, ha garantizado que en la década pasada, la tasa de ganancia se haya recompuesto, principalmente, por medio de la reducción de la masa salarial. (leer mas...)

sábado, 7 de julio de 2007

Salud de los Trabajadores

El viernes 6 de julio en el Anfiteatro de la Facultad de Cs. Medicas (UNR) Rosario, las compañeros del Instituto abordaron el tema "Salud de los Trabajadores".
Lic.Ma. Alejandra Silva
Psi.Ma. Eva Di Marco
Dra. Lucia De Vincenti
Dr. Hugo Provera

Ver Presentación...

lunes, 2 de julio de 2007

Empleo en negro

EMPLEADOS EN NEGRO
¿PORQUE UN MARGINADO SOCIAL?
Daniel A. Ceresa
dceresa54@yahoo.com.ar
Constantemente escuchamos de funcionarios públicos que existen en el país 40% o más de trabajadores en negro, están reconociendo que conviven millones de personas que están fuera del sistema.
Una masa de personas que no puede o no tiene registro en los esquemas formales desarrollados por la sociedad, en su mayoría tienen un documento que los identifica como ciudadanos argentinos, pero el Estado los ignora, desconoce qué hacen y dónde está su lugar de trabajo.
Todos saben de la existencia de miles y miles de personas, mujeres, hombres, madres, padres, niños, adolescentes, abuelos que en forma oculta y apartados de la sociedad formal, cada día o uno de cada tantos, ponen su fuerza física y mental para obtener una pobre pero digna retribución, valiosa para continuar su subsistencia y la de otros seres que constituyen su núcleo de convivencia.
Son personas incompletas, ciudadanos con derechos y obligaciones disminuidas, tienen un nombre, la mayoría un documento, pero son seres excluidos, especialmente para el sistema capitalista que integramos, donde solo cuenta si tiene un CUIL o CUIT activo, con las cargas fiscales y sociales al día y tiene capacidad económica para consumir todo lo que impone el mercado, determinando muchas de las "necesidades".
Aunque no solo los excluyen la actividad privada, sino el propio Estado que es el garante del trabajo y el tiempo transcurre sin cambios notorios.
Estas personas que solo trabajan cuando pueden, como pueden y en lo que encuentran, no son los que determinan las condiciones de contratación, las determina su empleador, contratante, poca es la oportunidad de exigir la aplicación de la norma, ellos solo tienen necesidades, necesidades que solo consisten en subsistir, un lugar donde vivir, alimentarse, vestirse, educarse y tener acceso a los servicios que la vida urbana ofrece, agua potable, luz, gas, desagües cloacales y no todos lo pueden tener o pagar por ellos, si queda algo de ese ingreso, pensar si existe un futuro, un mañana.
Miles y miles de vidas que día a día se fueron integrando a una clase social que no conocían, la indigente, la pobre de la cual no saben como se subsiste y se resiste a aceptar las reglas, a transgredir la norma, a pedir, a mendigar, mantener la provisión de agua, luz, gas, teléfono, entre cortes y rehabilitaciones, sumar deudas en impuestos inmobiliarios, patentes, tasas, privaciones constantes que en otros tiempos no padecían.
Estas personas son las víctimas de victimarios que no les importó nada y no sólo incluye a funcionarios públicos responsables de las acciones realizadas sino a todo un grupo de sociedad parte de empresas multinacionales y nacionales, que aceptó llevar adelante las políticas y objetivos determinados, que aparta de una vida digna al marginado. Al contrario algunos les gustaría que no existan, que desaparezcan y dejar de ser una demanda potencial que presiona y así tener un saldo exportable real y no surgido como parte de una demanda interna insatisfecha que en silencio esa sociedad les reclama.
Es el momento de avanzar rápidamente en la búsqueda de propuestas para que todos estos habitantes sean nuevamente ciudadanos plenos de esta nación, con derechos y obligaciones al igual que un trabajador formal y que nuestra carta magna contiene que políticos y empresarios proclaman pero no reconocen y asumen todo su articulado.
Los porcentajes del empleo informal, contrataciones varias y microenprendimientos de contención social son numerosas, llegan a la mitad de la población económicamente activa si incluimos los desocupados. Pero creemos que el trabajador formal hace a la normalidad, la realidad es inversa es el empleo informal y si lo vemos en porcentaje de la población ampliamente sobrepasamos los veinte millones de habitantes, tenemos un sistema normativo que no contempla la realidad del país. Un conjunto de leyes, decretos y reglamentos que solo son aplicables a una minoría de la población..
Al decir fuera de normativas estamos expresando, sin jubilación, sin obra social, sin subsidios por desempleo, sin una LCT, higiene y seguridad, etc...
Poco se hace y mucho se gasta por tratar de solucionar esta situación, que si bien la tendencia es a mejorar y la sensación que genera convence, aunque si planteamos cuando llegaremos al pleno empleo, a una retribución decente, puede que una década no alcance. Si pretendemos predecir cuando la indigencia alcance unos pocos dígitos, nadie puede proyectar el plazo necesario para lograrlo o si se podrá lograr, aunque producimos alimentos para cientos de millones de personas.
La realidad es que estamos inmerso en un programa económico que consolidará en la Argentina la pobreza y adios a la clase media amplia que durante décadas fue la más numerosa y su nivel porcentual superó a todos los pueblos latinoamericanos. Según los informes del INDEC la Clase Media en 1986 representaba el 86 %, actualmente la Case Media Plena, no llega a la tercera parte del porcentual mencionado. Ya nadie menciona la clase media, solo basta ver los diarios y escuchar a los economistas, pobreza, indigencia, ricos o personas con alto poder adquisitivo, son la nueva terminología que nos estamos acostumbrando a pronunciar, de una realidad no deseada.
El tiempo pasa y toda mejora se sobredimensiona, pero cuantas mayores fueron callando para siempre, cada día quedan menos de esa generación que fue marginada y la realidad en que hoy estamos pasa a ser asumida por las nuevas generaciones, consolidando una integración social diferente.
Nuevas reglas de vida y subsistencia se crean y sino surge los representante que con prontitud corrijan las condiciones de vida de esa parte de sociedad degradada, inseguridad, drogadicción, explotación, miseria, desintegración familiar, terminarán consolidando la transformación social en la Argentina, una nación rica que tendría que asegurarle una vida digna a su escasa población en función de la riqueza que año a año genera.
Millones y millones de personas merecen ser ciudadanos Argentinos plenos, poder cumplir sus obligaciones y gozar de sus derechos, que nuestra Constitución Nacional les garantiza.
Fuente: Boletín Informativo Nº 3 -06/2007 - Grupo de Reinserción Laboral + 45

viernes, 29 de junio de 2007

Salud y Ecosistema

Ciclo de Charlas Debate: "La Salud es un Derecho"

IMPLICANCIAS ANTRÓPICAS EN LOS PROCESOS
DE INUNDACIONES DE AREAS LLANAS

Erik Daniel Zimmermann, Dr. Ing.

Inv. Adj. CONICET
Centro Universitario Rosario de Investigaciones Hidroambientales
Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura ﷓ UNR.
Riobamba 245 bis - 2000 Rosario.

Resumen:

En las zonas llanas de nuestro país, áreas agrícolas por excelencia, toda obra de ingeniería realizada por el hombre y el uso de sus recursos sin una planificación que la integre con la naturaleza, contribuye a empeorar situaciones ambientalmente adversas.

El efecto de las inundaciones, tópico que se aborda en este trabajo, se da merced a la interacción del hombre y el medio ambiente sin implicar una relación unilateral ("la naturaleza agrede") sino que englobando un proceso interdependiente.

Dos acciones antrópicas fundamentales establecen estas relaciones con el ambiente: la ocupación de territorios del curso de agua y alteración de la respuesta hidrológica de los sistemas en los que está inmerso mediante el uso no planificado de los recursos suelo y agua.

En el ámbito de la Argentina la agricultura química ha avanzado rápidamente y junto a la llamada "desganaderización" protagonizada por la revolución agrícola pampeana que tuvo lugar a partir de los años '70, se ha provocado procesos de erosiones severas e impermeabilizaciones en la pampa húmeda.

La cuenca del arroyo Ludueña, que atraviesa el ejido urbano de Rosario en su ala norte, fue objeto de numerosos estudios hidrológicos con fines de investigación, encarados en el ámbito del Departamento de Hidráulica e Ingeniería Sanitaria de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura (Rosario).

La cuenca ha sufrido las consecuencias de la revolución agrícola de los '70, demostrando en este trabajo, ya sea mediante la observación de registros limnigráficos ó la calibración de parámetros de modelos de simulación implementados en ella, que la sobreexplotación irracional del suelo ha provocado un proceso de impermeabilización progresivo junto a una disminución considerable de los tiempos de respuesta hídrica a las precipitaciones.

Se presentan, finalmente, conclusiones acerca de la necesidad de revertir los mencionados efectos cambiando la concepción de la relación hombre﷓medio ambiente.

Introducción

El efecto de las inundaciones se da merced a la interacción del hombre y el medio ambiente sin implicar una relación unilateral ("la naturaleza agrede a la ciudad") sino que englobando un proceso interdependiente puesto que es el hombre quien ocupa territorios del curso de agua y altera el comportamiento del mismo percibiendo las consecuencias que él mismo agrava.

La acción del hombre puede modificar, premeditada o involuntariamente, el funcionamiento de un curso de agua o de su sistema o cuenca colectora, a tal punto de que si es superada la capacidad de absorción de la misma los cambios inducidos pueden romper el equilibrio establecido naturalmente.

Los sistemas hidrológicos (cuencas) emplazadas en llanuras son especialmente sensibles a los cambios artificiales. Puede deducirse que el efecto que provoca un terraplén de una ruta o del ferrocarril es comparable al que produce un dique de kilómetros de extensión en una cuenca emplazada en zonas de montaña, advirtiéndose la trascendencia de modificaciones aparentemente triviales como lo son los surcos de arado (Caamaño Nelli, et al, 1990). Como consecuencia de la baja pendiente de las áreas llanas (del orden de 50 cm/km, o menos) un desnivel de un metro significa una barrera infranqueable desde el punto de vista hidrológico, que altera el escurrimiento natural de las aguas, acumulándolas.


La inundación del hombre

La ocupación (o inundación) del hombre de los territorios que constituyen un patrimonio natural del río es, en parte, causante de graves problemas que demandan un alto costo de soluciones. El hecho se relaciona con la apropiación que el hombre realiza de la naturaleza, concretamente, del uso de la tierra, que tiene una contrapartida eminentemente social.

Los niveles de ingreso de la población establecen un sistema discriminatorio de acceso a la tierra urbana: los de mayores ingresos comprarán tierras y viviendas; los de mediano ingreso podrán solamente alquilarlas y los de bajos ingresos y subocupados se establecerán en tierras de escaso valor, marginales, distantes y sobre las riberas de ríos o canales sujetas a inundaciones o contaminación y, sin posibilidad de instalación de servicios públicos o en zonas industriales deterioradas o contaminadas. Un importante sector de la población (que constituye un fenómeno creciente en la actualidad) tiene que vivir en condiciones precarias y de grave hacinamiento que contribuye, a su vez, al deterioro de las condiciones de higiene ambiental con graves repercusiones sobre la salud (Sunkel, 1981).

Haciendo referencia a las inundaciones urbanas sufridas en Buenos Aires, frecuentemente se sostiene que "el clima está cambiando", argumentación poco veraz ya que no existen cambios apreciables entre las características de las lluvias actuales y las registradas en décadas pasadas, dejando entrever la errónea concepción de una actitud pasiva del hombre frente a la naturaleza que lo agrede, sin poder visualizar su rol como transformador de la misma. La ciudad de Buenos Aires creció sin hacerse cargo de los cursos de agua que la atravesaban, que fueron sepultados mediante entubamientos. Las inundaciones aparecen como consecuencia de la subdivisión y el loteo de tierras con fines urbanos en donde la morfología del suelo y los cursos de agua señalan que en cualquier momento pueden verse bajo las aguas. Esto aparece como evidente si se miran las orillas del río Reconquista, donde gran parte de barrios y villas han sido asentados en zonas que objetivamente son del río. Las casas ubicadas sobre la avenida J.B.Justo están, en realidad, sobre el entubado lecho del arroyo Maldonado, que cuando la capacidad de éste entubamiento es superada, retoma su antiguo cauce por encima del asfalto (Federovisky, 1990). Obviamente el grado de urbanización (impermeabilización) actual es muy superior al que se ha predicho en los cálculos durante la construcción de los entubados, haciendo que los volúmenes de agua a evacuar sean considerablemente mayores a la insuficiente capacidad de los tubos.

Aquí se puede apreciar el agravamiento de la situación por la rápida expansión del sector urbano hacia áreas menos densamente pobladas cuyo desmonte y pavimentación impiden la absorción normal de las lluvias, perjudicando a las zonas más bajas (receptoras). El crecimiento de la ciudad debe ser planificado a tal efecto.

La falta de conciencia no es una actitud que pueda achacárseles a las autoridades de gobierno:......"En 1949, después de una violenta inundación, se promulgó una ordenanza municipal (Buenos Aires) que prohibía la venta para edificación de todo terreno que estuviera por debajo de la cota 3,35 metros. Seis años después, la ordenanza fue prolijamente derogada y la ciudad siguió su rumbo, el que la condujo a una vulnerabilidad tal que 120 mm. de lluvia tienen el efecto de un misil"..... (Federovisky, 1990).

El mismo proceso se da con el entubamiento del Aº Ludueña que atraviesa la ciudad de Rosario.


La explotación de los recursos rurales

La actividad económica del sector agrícola se ha modificado considerablemente en los últimos 25 años, en cuanto a formas de trabajo de la tierra y producción. Bajo el marco latinoamericano (agroexportador por excelencia) el producto bruto agrícola ha aumentado 2,5 veces en ese período y los recursos provenientes de ello proveen casi la mitad del financiamiento de los insumos importados.

Este crecimiento expansivo de la agricultura en Latinoamérica se ha realizado a costa del deterioro por sobreexplotación de los recursos naturales, especialmente en los minifundios (*), afectados por la mecanización y la artificialización en la producción. El uso de fertilizantes se incrementó a razón del 13,8% anual (CEPAL/FAO, 1976).

En el ámbito de la Argentina la agricultura química ha avanzado rápidamente. Los procesos de desvastación, inducidos por ello, se ocultan merced a la gran disponibilidad de tierras que tiene el país. La llamada "desganaderización" protagonizada por la revolución agrícola pampeana que tuvo lugar a partir de los años '70, ha provocado procesos de desertificación en la pampa húmeda.

Se ha perdido lo que representaba una especie de agricultura orgánica al destinar el suelo para la producción exclusiva de granos, evolucionando hacia el monocultivo y eliminando la rotación de cultivos con pasturas para la ganadería.

Esta desganaderización ha provocado la aparición de plagas y enfermedades que incrementaron el uso de pesticidas y el consiguiente aumento de contaminación ambiental que afecta a animales y al hombre (Ruscio, 1990). Sin embargo persisten presiones económicas que obligan al productor agropecuario para que obtenga el máximo beneficio y en el menor tiempo posible. Los agricultores son empujados hacia una agricultura intensiva, donde el suelo paga las consecuencias con su degradación, con o sin el uso de fertilizantes. Esta degradación se traduce en erosión de suelos (el problema más grave de la agricultura latinoamericana) y el consecuente proceso de sedimentación de los cursos de agua.

Obviamente, éstos procesos destructivos en el medio ambiente, irreversibles en gran parte, será un legado a las generaciones futuras, provocado por apetitos inmediatos.

En lo que atañe al proceso de inundación, el excesivo laboreo y la erosión provocada se traduce en la formación de costras en la superficie del suelo que impiden la infiltración de las lluvias por impermeabilización. El agua escurre por la superficie, lavando los nutrientes del suelo, erosionando, dejando a la vista los horizontes más pobres en materia orgánica (de ahí la necesidad de incorporarla artificialmente) y contribuyendo al consecuente anegamiento. El agua que no se incorpora a la estructura del suelo no sólo se inutiliza desde el punto de vista agrícola sino que es la que provoca procesos de inundación.



La cuenca del Aº Ludueña

En la década del '70 cambian las condiciones de uso del suelo en la cuenca del arroyo Ludueña, pasando de una economía basada en la explotación ganadera a una agricultura extensiva (soja, maíz, forrajes..). Esto implicó modificaciones sustanciales en la hidrología superficial de la cuenca.

La cuenca fue objeto de recientes estudios hidrológicos, con fines de investigación, encarados por el Departamento de Hidráulica e Ingeniería Sanitaria de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura (Rosario). Para la concreción de los mismos se contó con aforos de caudales registrados en el cruce del arroyo con la avenida de Circunvalación para dos períodos: años 1969﷓1971 y 1982﷓1984. Esto constituye una valiosa información para evaluar el comportamiento del sistema ante los cambios del uso del suelo.

De la observación directa de los registros de aforos pudo demostrarse una disminución marcada de los tiempos de concentración (tabla 1) que acompañó al proceso de desganaderización. El tiempo de concentración se relaciona con la rapidez con que llegan los aportes de lluvias, ubicados en las partes más alejadas de la cuenca y es objetivamente estimable con los datos disponibles.

Tabla 1. Variación de los Tiempos de Concentración.
ver
La tabla 1 pone en evidencia una disminución de casi el 30% en los tiempos de llegada de los aportes más alejados.

El mayor laboreo de la tierra, con la consecuente formación del pie de arado, son factores que provocaron una mayor impermeabilidad de los suelos, disminuyendo los montos de infiltración. El cultivo en surcos a favor de la pendiente topográfica, la mayor parcelación y el consiguiente aumento de la densidad de caminos secundarios y rurales con sus respectivas cunetas son elementos que aceleraron el escurrimiento superficial provocando rápidos picos de caudales.

Otra de las observaciones realizadas sobre la información medida fue la capacidad de retener (o almacenar) porciones de la lluvia, ya sea en la cobertura vegetal, en ollas superficiales, como infiltración aportada a la humedad del perfil del suelo o percolación hacia las napas profundas de agua, evitando su escurrimiento. La tabla 2 muestra qué porcentaje de la lluvia fue retenido por la cuenca para tormentas de ambos períodos.

Tabla 2. Variación de la Capacidad de Almacenamiento.
ver


Si bien la capacidad de retención de la cuenca depende de las condiciones de humedecimiento precedentes a cada tormenta, y en éste sentido las cifras de la tabla 2 pueden resultar engañosas, el considerar un grupo de tormentas de diversas características para cada período y evaluando promedios, da un indicio acerca de las tendencias de comportamiento de la misma. Hecha la salvedad puede concluirse que la capacidad de almacenamiento de agua tiende a disminuir como consecuencia del proceso de impermeabilización mencionado precedentemente, y como lo que no se retiene escurre, se está comprobando que un aumento del porcentaje de escorrentía (6,3% previo y 10,5% posterior al proceso de desganaderización, respectivamente). A pesar de que los porcentajes de escorrentía se han modificado sustancialmente, indicando que los volúmenes que recoge el arroyo de las precipitaciones son actualmente mayores, la forma en que se distribuyen en el tiempo no ha variado marcadamente. Esto significa que la relación entre los caudales pico de las crecidas y los volúmenes totales que escurren, en términos medios, ha aumentado en un 13%.

La conjunción de estos factores antrópicos trajeron por consecuencia una alteración en la respuesta global del sistema, en la búsqueda de un nuevo equilibrio.


Síntesis

Se ha comprobado una modificación en el comportamiento hidrológico de la cuenca del Aº Ludueña en el transcurso de los años '70 y '80.

En el primero período (1969﷓1971), donde el uso predominante de la tierra se correspondía con una economía pastoril, la respuesta hidrológica de la cuenca es más amortiguada, hay una mayor infiltración, con coeficientes de escorrentía menores. Además, las condiciones precedentes de humedad influyen con mayor peso en las salidas del sistema real, en otras palabras, como si éste fuese más "memorioso", teniendo presente los eventos antecedentes para evaluar la respuesta.

En el segundo, las condiciones del uso del suelo han variado considerablemente, se produce una gran expansión agrícola en la década del '70 (predominantemente, soja), aumentando el laboreo del suelo, con una mayor densificación de las vías de comunicación rurales. Se alteran las condiciones de escurrimiento del sistema: hay una mayor impermeabilidad, con coeficientes de escurrimiento mayores que en el período 1969﷓1971. Como se mencionó anteriormente, el peso de la variable IPA (condición antecedente) es menor, lo que determina un sistema con menor memoria, y el de la variable intensidad máxima de la tormenta fue mayor. Entonces, la respuesta del prototipo depende más de las características de ésta última que de la condición de estado inicial, en comparación con el período anterior, lo que constituye una forma de comprobar el proceso de impermeabilización progresivo sufrido por la cuenca.

A pesar de esto, las características de la forma de los hidrogramas de crecida para uno y otro período no han variado perceptiblemente: las correlaciones entre caudales pico y volumen de escorrentía directa se conservan sin alteraciones (Zimmermann, et al, 1990).



Afectaciones sociales y económicas

Un informe publicado por la Unidad Técnica de Inundaciones (Secr. Recursos Hídricos de la pcia de S.Fe), en el cual participaron profesionales de diversas disciplinas (ingenieros civiles y agrónomos, arquitectos, un sociólogo, un edafólogo, un economista, un estadístico y un abogado) detalla un análisis de impacto en el ámbito de inundación del arroyo Saladillo (ocurrida en abril de 1986), límite entre las ciudades de Rosario y Villa Gdor. Galvez.

Allí se señalan como causas principales del proceso de inundación: "...la política generalizada que existe en toda la cuenca relacionada con la expulsión del agua a través de canalizaciones en las zonas rurales y urbanas de forma descordinada y, a veces ilícita, que aumentó el escurrimiento y el volumen de las aguas en el tramo inferior de la cuenca; .... la utilización de los suelos sin considerar sus aptitudes de uso, el tipo de laboreo al que fueron sometidos, junto a la reducción agrícola﷓ganadera operada en los últimos años, provocaron la reducción de la infiltración de las tierras rurales......contribuyendo a la creciente erosión de los suelos;...las alcantarillas insuficientes en terraplenes ferroviarios y viales que funcionaron como diques contenedores;...la urbanización indiscriminada y la especulación sobre el suelo urbano que permitió la subdivisión de la tierra hasta la misma orilla del arroyo, ocupando su propio valle de inundación y aumentando los riesgos y daños frente a la catástrofe....", (UTI, 1988).

Esto corrobora lo predicho sobre la intervención antrópica en los procesos de inundaciones.

La población involucrada, es decir los que sufrieron indirectamente el hecho, se estimó en 600.000 personas que vieron dificultada su movilidad, asistencia laboral y escolar, etc. La población directamente afectada por el desborde del Saladillo se calculó en 21.000 personas, de las cuales el 83% son de V.G.Galvez y el 17% restante de Rosario, siendo 5.600 la cantidad de viviendas que fueron anegadas.

Las áreas afectadas, especialmente en Rosario, fueron las periféricas, de escasos recursos y gran vulnerabilidad ante catástrofes de esta naturaleza, no obstante en V.G.Galvez se vieron inundadas zonas densamente pobladas con importante infraestructura de servicios.

El estudio de los daños ocasionados por la inundación de 1986 se ha particionado en directos (medidos en forma tangible, p.ej.: daños en inmuebles y muebles) e indirectos (costos generados a causa de las inundaciones, p.ej.: cese de producción).

En el presente trabajo se han actualizado los daños (en millones de dólares) que fueran publicados en el informe citado y se detallan en la tabla adjunta:

COSTOS DIRECTOS (en dólares - 1991)

VIVIENDAS (particulares) 37.618.235.﷓
COMERCIO (particulares) 6.917.232.﷓
INDUSTRIA (particulares) 19.100.030.﷓
EDIFICIOS PUBLICOS (escuelas, municip.,etc) 1.595.492.﷓
INFRAESTRUCTURA PUBLICA (deterioro pavimento) 2.200.015.﷓

T O T A L E S 67.431.004.﷓

COSTOS INDIRECTOS (en dólares 1991)
DAÑO URBANO (1,5 * Costos Directos urbanos) 69.196.439.﷓
DAÑO INDUSTRIAL (1,2 * C.D. industriales) 22.920.036.﷓
DAÑO INFRAESTRUCTURAL (1 * C.D. infraest.) 2.200.015.﷓

T O T A L E S 94.316.490.﷓

COSTOS TOTALES (en dólares 1991)

DIRECTOS 67.431.004.﷓
INDIRECTOS 94.316.490.﷓

T O T A L E S 161.747.494.﷓

Cabe mencionar que las obras de corrección del arroyo Ludueña junto a la construcción de la presa de retención de crecidas proyectada requieren de aproximadamente de U$S 25.000.000 (1991) para su construcción. Si bien las obras de protección proyectadas para el arroyo Saladillo son más costosas, el ejemplo sirve a nivel comparativo y puede deducirse que el beneficio económico de proteger contra inundaciones supera los costos que demandan las obras ó, en el peor de los casos, son del mismo orden.

La secuencia histórica de inundaciones registradas en el valle del arroyo Ludueña indica que se han producido catástrofes con frecuencias de 25 años, aunque se han producido inundaciones menores cada tres años, lo cual refuta lo anteriormente expresado.

Conclusiones finales

El presente trabajo ofrece un breve panorama acerca de las consecuencias inmediatas, que en los procesos de inundación, tienen factores antrópicos como la ocupación de territorios en las márgenes de los cursos de agua y el uso irracional del suelo de la cuenca.

A manera de ejemplo se han mostrado las modificaciones en el comportamiento hídrico del arroyo Ludueña como consecuencia de la desganaderización encarada durante los años '70. Este proceso de degradación del recurso suelo es irreparable, lo que la naturaleza demora milenios en construir el hombre lo destruye rápidamente, ocasionando serias dificultades en ámbitos urbanos, como las consecuentes inundaciones.

Se debe encarar, en primer lugar, una política diferente de explotación de los recursos suelo y agua, introduciendo la variable ambiental en los análisis de producción. En este sentido resulta conveniente revertir el régimen de monocultivo y la consecuente dependencia con los agroquímicos, implementar las prácticas conservacionistas, lograr una eficiente incorporación del agua en el suelo.

En segundo término, para tener en cuenta las modificaciones de la calidad del medio ambiente que generen las acciones del hombre, deben encararse las evaluaciones de impacto ambiental, las cuales constituyen una herramienta de uso común en los países desarrollados. Aquí hay que invertir para mejorar la información disponible y generar nuevos datos, elevando su calidad científica y empleando técnicas de manejo de incertidumbre.

Se debe resaltar la importancia de la modelación (matemática) de los sistemas reales, como herramienta imprescindible para poder cuantificar los cambios inducidos por acciones del hombre, sus efectos y la posible modificación de la calidad ambiental. Los estudios probabilísticos sobre los registros de caudales de períodos anteriores al actual no reflejan los cambios que se verifican en el uso del suelo (aumento del grado de urbanización, p.ej.) y la única manera de contemplarlos es a través de los modelos matemáticos. Por otra parte surge la necesidad de emplearlos como pronóstico de inundaciones (a tiempo real) para anticipar los desbordes y dar las alarmas para las respectivas evacuaciones.

Agradecimientos

Al Ing. Hugo Orsolini, ex﷓Director del área hidráulica de la UTI, por la colaboración prestada y la información suministrada.

martes, 26 de junio de 2007

IIRSA Infraestructura Jornada 15 de junio en Rosario

Cumbre Social por la Integración de los Pueblos
COCHABAMBA- BOLIVIA
06 AL 09 DE DICIEMBRE DEL 2006
EJE TEMATICO
INFRAESTRUCTURA

a. La Comisión de Infraestructura de la Cumbre Social por la Integración de los Pueblos reunida en la ciudad de Cochabamba, República de Bolivia el día 7 de Diciembre del 2006 en el marco de la reunión Cumbre de la COMUNIDAD SUDAMERICANA DE NACIONES ha producido el siguiente documento para ser entregado a los gobiernos presentes.

b. Entendemos por Infraestructura al conjunto de componentes fundamentales básicos, imprescindibles y estratégicos que permiten el desarrollo integral de nuestras comunidades y Pueblos y no sólo las obras de la conexión territorial entre dos o más puntos. Consideramos clave precisar el tipo de desarrollo que queremos las poblaciones del continente para construir las bases de la integración desde las comunidades y desde los Pueblos.

c. Nuestra comisión abordó particularmente la cuestión del transporte, entendiendo sin embargo, que cuando se habla de infraestructura también se deben abordar los otros componentes como energía, telecomunicaciones, agua potable entre otros.

d. El modelo económico primario exportador extractivista de nuestros bienes naturales que se traduce en los megaproyectos de la cartera de IIRSA va de contramano con la sustentabilidad del desarrollo que reclaman las comunidades y Pueblos del continente y es totalmente incompatible con la construcción de la Integración que busca la ciudadanía Sudamericana.


e. El rol de los gobiernos latinoamericanistas deberá diseñar y promover una política estratégica para el transporte cambiando el enfoque hacia una Infraestructura para la integración y el desarrollo de las comunidades de todos los países de América del Sur, entendiendo que la misma debe incluir aspectos políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales que respeten y valoren a las comunidades originarias, a las poblaciones tradicionales y locales y a las formas de vida que ellas desarrollan. Es decir, el gran objetivo debe ser la reproducción de la vida y no la reproducción ampliada del capital y la destrucción.

f. Los principios irrenunciables sobre los que deberá construirse la Infraestructura para el Desarrollo y la Integración de las comunidades y de los Pueblos son: la equidad, la inclusión, la diversidad, la soberanía local, la democracia, la justicia social y ambiental, la idoneidad ecológica, la paz. Debemos parar las amenazas a estos principios que constituyen los grupos económicos poderosos que persiguen como único objetivo la construcción de corredores de exportación generando a su paso corredores de miseria y el aumento acelerado de la deuda.

g. Las obras de Infraestructura no están despojadas de una intencionalidad, no constituyen propuestas neutrales y, en consecuencia, los Estados y los gobiernos legítimos y genuinos deben imponer los intereses de la ciudadanía a los de los grupos económicos hegemónicos quienes son los que en demasiados casos determinan las políticas y estrategias.

h. El rol del Estado como regulador, planificador y órgano de control debe darse siempre en función de los pueblos y comunidades.

i. En materia de transporte, el desarrollo y la integración deben partir del ordenamiento territorial de cada país, y desde cada país desarrollar una visión regional que integre a cada economía regional con su propia producción, valorizar sus principales bienes y recursos, definir el valor agregado que busque equilibrar la sustentabilidad de la producción y el comercio solidario prioritariamente en los mercados internos y después la exportación. Desde esta visión planificar estratégicamente las reales necesidades de adecuadas obras de infraestructura.

j. Debemos repensar las tecnologías y modelos de transporte en función del perfil productivo del otro DESARROLLO posible y que está pensado desde el mejoramiento de las condiciones de vida, desde el bienestar de la gente.

k. La construcción de nuestra visión del desarrollo, en contraste al modelo actual vigente que cuestionamos, permitirá articular a los diferentes actores que venimos protagonizando las iniciativas de la evolución positiva y las resistencias.

l. La infraestructura del transporte que proponemos permitirá ir corrigiendo y reemplazando las asimetrías y desigualdades que los grupos de poder han generado y generan con sus megaproyectos.

m. El transporte que proponemos servirá para el traslado de mercaderías, pero lo fundamental es el movimiento de personas. Recuperando el modo ferroviario, como insustituible y por lo tanto estratégico para cumplir esta doble función. Alrededor del FFCC han crecido pueblos, se desarrolló la agricultura, se produjeron los intercambios y formas de comunicación de las comunidades con el mundo exterior y reencuentros con sus familias y sus culturas de origen de aquellos que como consecuencia de los modelos neoliberales fueron obligados a marcharse de sus lugares.

n. Ha sido el FFCC históricamente el modelo más barato, eficiente y cómodo para producir estos desplazamientos. Contamos con el derecho al libre tránsito, pero causas económicas ( costos del modo automotor, peajes, etc.) nos impiden ejercerlo.

o. A la Infraestructura de la Integración y la Sustentabilidad que proponemos amenazan las obras de la Infraestructura de la dominación.

p. Constatamos que una realidad que sufren los trabajadores del transporte por carretera especialmente es la superexplotación de la fuerza de trabajo y el peligro que para su propia seguridad personal acarrea la continuidad de delitos carreteros.

q. Muchos de nuestros países son utilizados como territorios de tránsito. Por ello nos preguntamos ¿ Qué desarrollo obtenemos siendo un país de tránsito ? Obviamente ninguno, más bien todo lo contrario. Nuestras comunidades ven pasar las riquezas que les son despojadas.


RECOMENDACIONES

1. Apoyar el reclamo de la República de Bolivia de una salida al mar como un derecho soberano impostergable.

2. Atender el desarrollo de redes camineras secundarias y terciarias, esenciales para una auténtica integración de las regiones al espacio económico-social y cultural Sudamericano, desechando aquellos proyectos estratégicos como IIRSA que priorizan el transporte por megacarreteras, consolidando el uso a nivel continental del modo de transporte más caro, concentrador y contaminante.

3. Considerar el transporte ferroviario como factor de integración y desarrollo de los pueblos sudamericanos. Por ello, renacionalizar los ferrocarriles y reconstruir las redes que fueran privatizadas o abandonadas por los gobiernos del neoliberalismo.

4. Siendo el transporte marítimo el principal modo por el cual se canaliza el comercio internacional de los países y ante la ausencia de marinas mercantes de bandera nacional en la mayoría de los países de la región, con el consiguiente pago de fletes y la pérdida de puestos de trabajo que ello implica, recomendar a los gobiernos el dictado de leyes que consagren el derecho a la Reserva de Cargas como factor soberano para el mercado intra-regional latinoamericano. En correspondencia con ello es imprescindible la creación de una Marina Mercante Latinoamericana estatal al servicio de los pueblos que necesitan producir intercambios para su desarrollo.

5. Mantener las vías navegables hidroviarias sustentables garantizando en su uso el derecho que las comunidades costeras y aledañas tienen desde tiempos inmemoriales, preservando el medio ambiente, adaptando la navegación a los ríos y evitando el sobre tránsito que genera el modelo de los corredores exportadores.

6. Crear un Banco Sudamericano de Fomento de la Infraestructura que rompa la lógica de las entidades multilaterales de crédito (BM, BID, etc) y que absorba a las entidades financieras regionales. Dentro de dicho banco deberá existir una dependencia, que con el mayor grado de autonomía fomente y estimule el desarrollo endógeno local y regional promoviendo el intercambio en base a las mejores experiencias históricas construidas en el pasado e incorporando los nuevos conocimientos de la ciencia y la tecnología a favor de la sustentabilidad.

IIRSA Energia Jornada 15 de junio en Rosario

Comisión Energia

Energía + medio ambiente + alimentos: aportes para una reflexión sistémica
(documento para debatir)

La posibilidad de usar soja o maíz con un nuevo destino, el energético, afectará seriamente su precio como materias primas alimenticias, por el simple hecho de generar una demanda incremental y sostenida

La globalización no significa solamente la unificación de los mercados, posibilitada por la enorme agilización de las comunicaciones y por la absoluta movilidad de los capitales. También lleva a la unificación de los problemas y de los intentos por resolverlos. Al menos para el mundo central, que fija pautas sobre las cuales luego se ordena toda la vida planetaria. En ese sentido, la seguridad en la disponibilidad de la energía necesaria para mantener y expandir la calidad de vida actual es seguramente el tema que hoy domina el espacio de las decisiones estratégicas de la política mundial. Además, como destino inexorable, algunos de los caminos allí elegidos, vinculan esa temática con el segundo gran frente -el medio ambiente- y también con la ecuación alimenticia, al entrar en el escenario la discusión sobre el posible destino alternativo de la tierra agrícola, para producir combustibles. Vale la pena esclarecer la relación entre los tres espacios, antes de formular algunas reflexiones sobre las posibles políticas.

El problema, a nuestro juicio, es de cantidad, también de calidad y también de poder.

La cantidad

La base de la oferta energética, tanto para producción de electricidad, como para abastecer la inmensa flota de vehículos que circula por el globo, es el petróleo y el gas. Estos dos recursos no renovables representan el 96% de los insumos utilizados para el transporte mundial de bienes y personas.
El horizonte de su agotamiento –siendo no renovable– es permanente motivo de conjeturas y de pronósticos diversos, que suelen ajustarse ante cada nuevo descubrimiento o cada técnica diseñada para extraer mayor porcentaje a partir de los pozos actuales. Lo concreto e indudable, no obstante, es que este recurso se ha de agotar en algún momento. Por lo tanto, la evaluación y definición de fuentes alternativas es imprescindible. La sustentabilidad –esto es: la posibilidad de considerar como realmente permanente al recurso– se convierte en un factor clave en esta tarea. El uso del viento o del sol, por ejemplo, son frentes de trabajo centrales. Los llamados bio combustibles son también habitualmente incluidos en esta categoría. Sin embargo, el biodiesel o el bioetanol, surgen de procesos donde sólo una parte de la energía generada tiene origen en el aprovechamiento solar –para producir las plantas y sus frutos-. Se necesita energía adicional para sembrar, producir fertilizantes o pesticidas, cosechar y procesar los granos o plantas hasta su forma final combustible.
La soja, por caso, produce 3 veces la energía –en forma de biodiesel- que se consume desde la siembra hasta el producto final. El maíz, en cambio, produce una energía neta que está en serio debate. Según los autores, genera un 100% o un 40% más –como etanol- de lo necesario para su implantación. Pero hay quienes –como un muy serio grupo de la Universidad de Cornell– sostienen que el balance de energía global es negativo en este caso. Esto es: el alcohol anhidro final podría entregar una energía total menor que la energía necesaria para producir el maíz, extraerle el alcohol y purificarlo.

La calidad

Quemar petróleo o gas o sus derivados contamina el medio ambiente. Genera anhídrido carbónico y otros gases responsables del calentamiento global. Ya es conocido que este problema ha dejado de ser cualitativo para pasar a ser de gran envergadura; obligando a acuerdos internacionales, que comprometen enormes esfuerzos para acotar el deterioro, sin lograrlo hasta el momento. La diferencia entre los posibles daños causados al ambiente se ha convertido en un elemento de alta relevancia en la legislación que regula el uso de materias primas energéticas.
Otra vez; la energía solar, la eólica, la hidroeléctrica en alguna medida, son consideradas fuentes limpias, ya que al menos en materia de emisiones gaseosas, no están asociadas a las dificultades de los combustibles minerales. Los bio combustibles, en cambio, tienen una relación con el ambiente distinta según el caso. El biodiesel, -obtenido a partir de aceites vegetales, sea de soja, colza u otros– tanto cuando es usado al 100% o en cortes con diesel de petróleo, no reduce de manera relevante el efecto invernadero. Su vinculación con el medio ambiente es en realidad indirecta. La legislación europea ha llevado los límites de contenido de azufre en los combustibles a límites muy pequeños, menos de 50 ppm. Eso ha provocado que los combustibles minerales de tan bajo tenor de azufre –y sus productos de combustión- pierdan capacidad lubricante al interior de los cilindros de un motor. Por ello, se incorpora 5% de biodiesel a la mezcla carburante, para recuperar esa capacidad perdida. O sea: esta demanda no tiene que ver con el beneficio del biodiesel para el medio ambiente, sino con su capacidad de permitir un correcto funcionamiento de motores diesel, a pesar de casi eliminarse el azufre del combustible mineral.
Con el etanol a partir de materias vegetales –el llamado bio etanol– el enfoque es distinto. Los europeos lo demandan para cortar con las naftas y su efecto allí sí es reductor de la contaminación, especialmente por gases distintos del anhídrido carbónico, de los que se reduce sustancialmente la emisión.

El poder

Prefiero tratar por separado el tema del poder económico y su influencia en la forma final de la ecuación energética. De este modo se podrá ver mejor que los caminos que se están recorriendo no surgen de decisiones tecnológicas puras, tomadas por expertos en producción, uso o conservación de energía. En el punto de partida y en los de llegada, hay intereses económicos muy fuertes, que buscan defender y aún fortalecer su situación actual.
Esencialmente, el punto de partida está marcado por una producción concentrada –económica y espacialmente– de los combustibles minerales líquidos o gaseosos (nafta, gasoil, gas natural, GNC), que luego se distribuye por redes que usualmente están controladas por esos mismos productores. En el caso de la energía eléctrica, la situación era la misma hasta hace algunas décadas, cuando la generación se producía en grandes centrales térmicas o hidroeléctricas o nucleares. Al diseminarse formas de generación más descentralizadas, como la eólica o las pequeñas centrales que usan gas, se ha conformado un escenario interesante, en el que las grandes redes de distribución se mantienen del mismo modo que cuando la generación era concentrada, pero son alimentadas con diversas fuentes, en los lugares donde se va produciendo la energía. La distribución de energía eléctrica es más concentrada que su producción.


Para poder entender el futuro modelo de producción y consumo energético es necesario, en este marco, comprender que las compañías productoras –que a la vez son distribuidoras– de combustibles líquidos o gaseosos, hacen y harán todo lo posible para contar con el mismo control de los escenarios por venir que el que tienen del actual. Eso será factible si se favorecen los combustibles producidos y distribuidos en gran escala, frente a aquellos que pueden ser generados y consumidos localmente o en menor dimensión.
Así, el biodiesel o el etanol, en caso de ser utilizados para mezclar con gasoil o nafta respectivamente, mantienen el modelo actual y en tal sentido son estimulados. A partir de allí, poco importa que el primero no mejore la contaminación por sí mismo –además en la Argentina el tenor máximo permitido de azufre en gasoil aún no ha sido reducido– o que el balance energético del etanol a partir de maíz sea totalmente discutible.
No tiene igual promoción mediática ni en muchos casos institucional, por descentralizar las fuentes de energía, la producción de biodiesel para usarlo al 100%, a escala de una chacra. O más simple aún: el uso directo del aceite vegetal como combustible, con módicas adaptaciones en los motores hoy gasoleros, como ya sucede comercialmente en Alemania. O los automóviles híbridos, con utilización de energía eléctrica generada por la propia unidad. O los generadores eólicos que pueden aplicarse al uso doméstico y volcar sus excedentes sobre la red pública. O los sistemas de concentración de la energía solar para producir vapor y con ello operar centrales eléctricas pequeñas. Hay ya un amplio damero de opciones de generación y consumo descentralizados, que harían menos necesarios los sistemas de producción y distribución de alta concentración, como los actuales.

El interés nacional

Para tener los elementos completos que lleven a definir una política de interés nacional en el tema hace falta evaluar dos cuestiones:
- El uso alternativo de la tierra para los llamados cultivos energéticos o casi lo mismo: el uso alternativo del propio producto como alimento o como materia prima energética.
- El ámbito donde se consume la energía disponible o generada. La diferencia entre producir energía para consumo interno o para exportar.

Ambos aspectos son de muy alta importancia. Sin embargo, cuando el sector evoluciona traccionado por las inversiones de corporaciones que utilizan la lógica simple del mercado, quedan ocultos o ni siquiera son tenidos en cuenta.
La posibilidad de usar soja o maíz con un nuevo destino –el energético– aún no ha puesto en peligro la oferta global de alimentos y es probable que eso no suceda. Pero sí afectará –y seriamente– el precio de la soja o el maíz como materias primas alimenticias, por el simple hecho de que hay una demanda incremental y sostenida. Con el maíz ya sucedió, producto de una política nada meditada del gobierno de Estados Unidos, de promoción de la producción de etanol. De tal forma, se han superado techos históricos de precios y se pronostica que esto es solo el comienzo. No caerá la oferta teórica de maíz o soja para alimentación, pero será mucho más difícil acceder a ella para quienes tengan pocos recursos económicos.
En cuanto al ámbito donde se consume la energía generada, la necesidad de tenerlo en cuenta es casi obvia. Es casi un axioma de la política económica que un país que exporta energía está desperdiciando oportunidades de desarrollo. Solo se justifica ese flujo si se basa en un recurso natural disponible de manera descollante y los ingresos generados se usan para fundar una estructura productiva nacional de jerarquía.
Ese marco conceptual se trabajó históricamente alrededor del petróleo. Pero el tema se hace mucho más imperativo con los bio combustibles. En efecto, la relación de energía utilizable respecto de la energía necesaria para extraer y procesar el producto es de 7 a 1 en el petróleo. Ya se ha dicho que para el biodiesel es 3 a 1 y para el etanol a partir de maíz puede ser 2 a 1 o hasta menor a 1 a 1, según los estudios disponibles. En todos los casos –petróleo, biodiesel, etanol– si se produce para exportar es obvio que el balance de energía para el país es negativo: se consume energía aquí para producir energía que se consume en otro país. Pero al menos en el caso del petróleo y bastante menos de la soja, se generan divisas que pueden ser utilizadas para mejorar la vida comunitaria, incluyendo, por caso, el apoyo a contar con fuentes de energía enteramente renovables, a partir del viento o del sol. Para el etanol, el balance energético neto es tan negativo que no queda claro qué gana el país con la propuesta, mas allá del eventual beneficio empresario fruto de una relación de precios internacionales favorable al etanol.

Conclusión

El presente es un breve documento que no tiene objetivo superior al de señalar que el problema energético es de naturaleza compleja en grado sumo. Ocuparse de la energía lleva de manera inmediata a entender además la relación de ella con el medio ambiente, el uso de la tierra o la disponibilidad de alimentos. Por lo tanto, no nos parece posible –no ya conveniente, sino ni siquiera posible– que se resuelva en términos simples de mercado, con la intervención espontánea de emprendedores, que toman los precios vigentes o previstos de las distintas formas de energía como su elemento de referencia central para las decisiones.
Creemos, en cambio, que se necesitan análisis profundos, apasionados detrás del interés nacional y que puedan ver y sopesar todas las facetas del problema.

Ing. Enrique Mario Martínez
Presidente del INTI

IIRSA Integracion Energetica Jornada 15 de junio en Rosario

Comision Energía

Declaración de Margarita Construyendo la Integración Energética ldel Sur

Nosotros los jefes de Estado y de Gobierno de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Uruguay, Surinam y Venezuela, reunidos en la ciudad de Porlamar, estado Nueva Esparta de la República Bolivariana de Venezuela el 17 de abril de 2007, conforme a las conclusiones y recomendaciones presentadas por nuestros ministros de Energía durante su II Reunión, acordamos:

RATIFICAR los principios rectores de la integración energética regional recogidos en la Declaración de la I Reunión de Ministros de Energía de la Comunidad Suramericana de Naciones, del 26 de septiembre de 2005, en Caracas, Venezuela; y en la Declaración Presidencial sobre Integración Energética Suramericana, suscrita el 9 de diciembre de 2006 en Cochabamba, Bolivia.

SUBRAYAR que la integración energética de la Comunidad Suramericana de Naciones debe ser utilizada como una herramienta importante para promover el desarrollo social, económico y la erradicación de la pobreza. En este sentido, reiteran el compromiso con la universalización del acceso a la energía como un derecho ciudadano.

FORTALECER las relaciones existentes entre los países miembros de la Comunidad Suramericana de Naciones, sobre la base del uso sostenible de sus recursos y potencialidades energéticas, aprovechando así las complementariedades económicas para disminuir las asimetrías existentes en la región y avanzar hacia la unidad suramericana.

RECONOCER que el proceso de integración energética involucra como actores principales al Estado, a la sociedad y a las empresas del sector, de tal manera que se logre un equilibrio entre los intereses de los países, las necesidades de los pueblos y la eficiencia sectorial.

PROMOVER a través de inversiones conjuntas el desarrollo y expansión de la infraestructura de integración energética de la región, con el objetivo primordial de que los recursos de los países productores lleguen a toda la región suramericana y coadyuven a la equidad y justicia social.

TRABAJAR con miras a establecer una sistematización y evaluación del balance energético suramericano con el fin de proyectar una matriz energética regional, identificar opciones de integración energética y fomentar proyectos de integración de la Comunidad Suramericana de Naciones.

IMPULSAR el desarrollo de la infraestructura energética de nuestros países como elemento que garantice la sostenibilidad de la integración suramericana.

IMPULSAR el desarrollo de las energías renovables, ya que cumplen un papel importante en la diversificación de la matriz de energía primaria, la seguridad energética, la promoción del acceso universal a la energía y la preservación del medio ambiente.

EXPRESAR su reconocimiento al potencial de los biocombustibles para diversificar la matriz energética suramericana. En tal sentido, conjugarán esfuerzos para intercambiar experiencias realizadas en la región, con miras a lograr la máxima eficiencia en el empleo de estas fuentes, de forma tal, que promueva el desarrollo social, tecnológico, agrícola y productivo.

DESARROLLAR programas y actividades de cooperación en materia de ahorro y uso eficiente de la energía.

PROMOVER la cooperación entre las Empresas Petroleras Nacionales de los países miembros incluyendo la industrialización de los hidrocarburos, así como las transacciones comerciales de energéticos, contribuyendo al desarrollo y competitividad de la región suramericana, aumentando el bienestar de nuestros pueblos en el marco de criterios de complementariedad, solidaridad y equidad.

EXPRESAR su reconocimiento a las iniciativas tomadas por distintos países para incrementar la cooperación y la coordinación de sus esfuerzos de energía tales como PETROSUR, PETROANDINA, PETROAMÉRICA, Petrolera del Cono Sur y otras iniciativas.

SEÑALAR la importancia de asegurar la compatibilidad entre la producción de todas las fuentes de energía, la producción agrícola, la preservación del medio ambiente y la promoción y defensa de condiciones sociales y laborales dignas, asegurando el papel de Suramérica como región productora eficiente de energía.

EXPRESAR su preocupación por las consecuencias del cambio climático y por sus perspectivas negativas, convocar a todos los países, pero sobre todo a los desarrollados, a promover políticas de consumo energético responsable con las necesidades de todas las regiones, poblaciones y ecosistemas del mundo.

ESTUDIAR los mecanismos que permitan avanzar en la compatibilización de reglamentos, normas y especificaciones técnicas que viabilicen la materialización de interconexiones y el intercambio energético entre los países.

IMPULSAR las iniciativas de cooperación técnica y los programas de formación de recursos humanos de los países de la región, así como el intercambio de información, fortalecimiento institucional y desarrollo de capacidades.

RECONOCER que la innovación científica y tecnológica y la promoción de investigaciones conjuntas en materia energética son un medio apropiado para lograr el desarrollo tecnológico de la región. En este sentido, se recomienda el establecimiento de vínculos entre los centros de investigación de los Países Miembros para asistir en el proceso de toma de decisiones de la Comunidad Suramericana de Naciones.

Los presidentes crean el Consejo Energético de Suramérica, integrado por los Ministros de Energía de cada país, para que, en base a los principios señalados en esta declaración, presenten una propuesta de lineamientos de la Estrategia Energética Suramericana, del Plan de Acción y del Tratado Energético de Suramérica, que será discutida en la III Cumbre Suramericana de Naciones.

Isla de Margarita, 17 de abril de 2007

Voluntad Política para el Desarrollo de Estrategias Energéticas

Decisiones del Diálogo Político entre los Jefes de Estado y de Gobierno

Isla de Margarita, 16 de abril de 2007

Habiéndose realizado de manera exitosa el Diálogo Político entre los jefes de Estado y de Gobierno de los países de América del Sur, en la isla de Margarita, República Bolivariana de Venezuela, en el marco de la 1era. Cumbre Energética Suramericana, como continuación de la reunión realizada en el mes de enero de este año en la ciudad de Río de Janeiro, República Federativa de Brasil, se abordaron diversos temas de la integración de Suramérica, tomándose las siguientes decisiones por consenso:

1. Nombrar este esfuerzo integrador de Suramérica, como "Unión de Naciones Suramericanas" (Unasur).

2. Designar una Secretaría Permanente, que tendrá como sede la ciudad de Quito, República del Ecuador, en el conocido Monumento a la Mitad del Mundo".

3. Encomendar a los ministros de Relaciones Exteriores para designar la Secretaría Permanente y transformar la Comisión de Altos Funcionarios en Consejo, la redacción de un proyecto de Acuerdo Constitutivo de Unasur a ser presentado en la III Cumbre, en Colombia.

4. Se acordó que estas decisiones se le comuniquen al presidente de la República del Perú, Alan García y al presidente de la República de Surinam, Ronald Ronaldo Venetiaan, para lo cual se designó al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías y al primer ministro de la República Cooperativa de Guyana, Samuel Hinds.

Firman:

Néstor Kirchner, Presidente de la República Argentina.

Evo Morales, Presidente de la República de Bolivia.

Luiz Inácio Lula da Silva, Presidente de la República Federativa de Brasil.

Michelle Bachelet, Presidenta de la República de Chile.

Álvaro Uribe, Presidente de la República de Colombia.

Rafael Correa, Presidente de la República del Ecuador.

Samuel Hinds, Primer Ministro de la República Cooperativa de Guyana.

Nicanor Duarte, Presidente de la República del Paraguay.

José García Belaúnde, Ministro de Relaciones Exteriores de la República del Perú.

Gregory Allan Rusland, Ministro de Recursos Naturales de la República de Surinam.

Rodolfo Nin Novoa, Vicepresidente de la República Oriental del Uruguay.

Hugo Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.